Estrategias de espacio
Arte | Arquitectura
El trabajo de Uribe-Castro comienza con la observación de los lugares y de los objetos, materiales y estructuras que los conforman. Un proyecto puede comenzar con una botella desechada, una barrera de construcción, una estación de metro olvidada o abandonada, un monumento erigido décadas atrás, un detalle arquitectónico o, simplemente, un hilo que, al seguirlo, puede conducir hacia una historia que ya no es inmediatamente visible. A veces, el punto de partida puede ser una historia encontrada en un periódico, una nota en un archivo, una pieza particular en la colección de un museo o una conversación entre amigos y colegas. A través del trabajo de campo y la investigación histórica, estos encuentros iniciales se desarrollan hasta convertirse en proyectos que examinan cómo las historias políticas, económicas y sociales continúan dando forma a los espacios que habitamos.
Trabajando con instalación, escultura, video, obra gráfica e intervenciones en el espacio público, Uribe-Castro utiliza materiales y objetos como portadores de estas historias. En lugar de ilustrar su investigación, transforma, reproduce, desplaza o reactiva aquello que encuentra. Los materiales de construcción pueden convertirse en ornamentos; un antiguo taller de impresión puede convertirse en un lugar de producción colectiva; una ruina arquitectónica puede transformarse mediante el agua y el reflejo; un monumento puede reconsiderarse a través de las historias que lo produjeron. Las obras resultantes crean situaciones en las que acontecimientos del pasado adquieren una presencia física y pueden experimentarse desde las condiciones del presente.
Su formación como arquitecto es central en esta manera de trabajar. Uribe-Castro entiende la arquitectura no solo como el diseño de edificios, sino como una forma de leer cómo las sociedades se ven reflejadas en el espacio y el territorio: qué preservan y qué borran, quién está representado, quién queda excluido y cómo se construye la memoria colectiva. Esto permite que sus proyectos se muevan entre las condiciones específicas de un lugar y procesos históricos más amplios relacionados con el colonialismo, la modernización, la migración y la transformación social.
A lo largo de su práctica, los lugares no son tratados, por tanto, como escenarios neutrales para las obras, sino como participantes activos en su desarrollo. Al trabajar con aquello que ya está allí —sus materiales, su arquitectura, sus historias y sus comunidades—, Uribe-Castro crea obras que hacen visibles las fuerzas que han dado forma a nuestro entorno y que continúan operando en él.